TRADICIÓN Y LITERATURA ORAL EN HONDURAS: RECUENTO BIBLIOGRÁFICO DE 1930 A 2007

Rebeca Becerra

Recibido 30 de mayo de 2008
Aceptado 14 de agosto de 2008


Resumen:
El presente trabajo trata de hacer un recorrido por las publicaciones realizadas en Honduras que recopilan y refieren elementos de la tradición oral. No es un trabajo exhaustivo. No hace juicios de valor sobre cada una las publicaciones, pero sí de manera general sobre el punto de vista que sobre éstas ha prevalecido, específicamente las realizadas por hondureños. Al hacer el recorrido nos damos cuenta que las publicaciones que tratan directamente la temática son escasas y tienden a ser recopilaciones de prosa y verso, sin acompañamiento de análisis específicos que ayuden a valorar dichas manifestaciones. Es evidente que la visión folklorista ha prevalecido a lo largo de muchos años específicamente en las publicaciones realizadas por hondureños, haciendo todavía hoy sus incursiones en la manera de entender las manifestaciones culturales, principalmente la cultura popular.

Palabras claves: Honduras- oralidad- folklore- tradición oral- cultura-estudios

Abstract:
The present work tries to do a tour for the publications realized in Honduras that compile and recount elements of the oral tradition. It is not an exhaustive work. It does not do judgments of value on each one the publications, but yes in a general way on the point of view that over these has prevailed, specifically the realized ones for Honduran.
On having made ourselves the tour we realize that the publications that treat directly the subject matter are scanty and tend to be summaries of prose and verse, without accompaniment of specific analyses that help to value the above mentioned manifestations. It is evident that the vision folklorist has prevailed throughout many years specifically in the publications realized by Honduran, doing still today his incursions in the way of understanding the cultural manifestations, principally the popular culture.

Key words: Honduras- orality- folklore- oral tradition- culture- studies

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Recuento estudios y publicaciones sobre tradición
y literatura oral en Honduras

Las fuentes coloniales sobre tradición oral de Honduras son escasas y constituyen las primeras referencias sobre el tema, pero en términos generales dichas fuentes no describen en detalle los aspectos culturales de las etnias que habitaban el territorio hondureño, ya que estas descripciones forman parte de relaciones, informes, cartas y documentación administrativa que no tenían como fin específico profundizar en las creencias, costumbres y tradiciones de los pobladores indígenas. “Es claro que la intención de muchos de estos escritos tenían parcialmente que ver con un elogio de la conquista y justificación de la subyugación de los aborígenes de “bárbaras” costumbres, así como con un interés práctico de conocer a los sujetos conquistados para la aplicación de una efectiva administración y si se quiere, explotación; en el caso de los religiosos, el ejercicio de su ministerio y su preocupación por la conversión a la fe católica de los indígenas jugó en ciertos casos un papel para hacer pesquisas sobre las prácticas religiosas aborígenes”. (Lara Pinto: 1996: 102).

“No puede decirse lo mismo de la mayoría de los relatos populares y románticos inspirados por los viajes a Honduras durante los siglos XVIII y XIX. Aun así el interés comercial de Inglaterra y Alemania en la Región de la Mosquitia, en el noreste de Honduras y el este de Nicaragua, propició la redacción de un buen número de informes de parte de los comerciantes y los funcionarios de los gobiernos”. (Hasemann: 1991: 30).

Eduard Conzemius uno de los primeros etnólogos en llegar al país, prestó particular atención a todas las sociedades culturalmente aisladas en Honduras, produciendo monografías y artículos sobre los jicaques (tolupanes) (1921), payas (pech) (1927), garífunas (1928), misquitos y sumos (tawahkas) (1932). “Los registros de Conzemius de los grupos estudiados son tediosamente precisos, objetivos, abarcadores y puramente descriptivos”. (Hasemann: 1991: 32). En dichas monografías describió tanto aspectos de la cultura material y como espiritual de estas pueblos étnicos.

Desde comienzos hasta mediados del siglo XX pueden rastrearse publicaciones en algunas revistas que se editaban en Honduras como la Revista de la Sociedad de Geografía e Historia y la Revista del Archivo y Biblioteca Nacional.

Uno de los primeros esfuerzos de autores por presentar en forma de libro la literatura oral fue realizado por Fernando P. Cevallos quien publicó en 1930 Folklore hondureño: Tradiciones, leyendas, relatos de la ciudad de Comayagua, libro actualmente agotado.

Para fines del año de 1940, el antropólogo brasileño Ruy Galvao de Andrade Coelho realizó una investigación sobre la cultura garífuna, centrándose en los antecedentes históricos de la etnia, la organización social, la familia como unidad económica, y la unidad de las esferas temporal y sobrenatural de la vida de este pueblo (el concepto del alma, los espíritus y los santos católicos, las teorías de la adivinación, la curación y la magia, las ceremonias fúnebres y los ritos menores, los grandes ritos: el chugú y el dugú, los adivinos, curanderos y practicantes de la magia, y los aspectos económicos de la religión).

El Nuncio Apostólico en Honduras Monseñor Federico Lunardi publicó en 1943 Los Payas, Documentos Curiosos y Viajes y además realizó investigación de campo en algunas aldeas lencas del departamento de Intibucá publicando los resultados en un libro denominado Intibucani, que fue publicado en idioma italiano.

En la década de los años 1950, destacan los trabajos de dos antropólogas norteamericanas la Dra. Nancie S. González y la Dra. Anne Chapman, la primera investigó la organización familiar y social de los garífunas y posteriormente profundizó sus investigaciones sobre los principales rituales de esta etnia. La Dra. Anne Chapman inicia con el estudio sistemático de la tradición y literatura oral en Honduras, enfocando su trabajo en dos pueblos indígenas, lenca y el tolupan o jicaque de la Montaña de la Flor, el resultado de las investigaciones realizadas las recoge en sus libros Los Hijos del Copal y la Candela tomo I (publicado en México en 1985) y tomo II (publicado en México 1986). En el tomo I presenta los resultados de investigaciones etnohistóricas sobre los lencas durante el siglo XVI, además realiza una extensa recopilación de la tradición oral lenca (ceremonias, mitos, leyendas, anécdotas y relatos) recolectada durante un período de más de 18 años entre las décadas de 1950 – 1982. En el tomo II hace una descripción detallada de las ceremonias y ritos agrícolas, domésticos y públicos denominados composturas. Asimismo recopila información sobre guancascos que en tiempos prehispánicos albergaban un contenido profundamente simbólico, de intercambios económicos y de alianzas políticas a nivel práctico y que actualmente se celebra como un encuentro de imágenes de santos patrones entre dos pueblos. Expone y analiza la organización, el sistema de cargos y las funciones de la institución de la Auxiliaría de la Vara Alta de Moisés, que representa las expresiones espirituales y materiales de mayor valor cultural de la etnia lenca. Paralelamente hace un profundo análisis simbólico.

Champan, realizó similar investigación sobre la mitología y el universo religioso del pueblo tolupan de la Montaña de La Flor, en el departamento de Francisco Morazán el cual fue recogido en sus libros Los hijos de la muerte: universo mítico de los toplupanes-jicaques (Honduras) publicado en México en 1982, esta es una versión ampliada de la edición bilingüe francés-español publicada bajo el mismo título, y Master of animals en la edición en inglés. Publicó también algunos artículos en la Revista Yaxkin del Instituto Hondureño de Antropología e Historia y la Revista América Indígena. Estos estudios sobre la tradición y la literatura oral tolupan constituyen los únicos realizados hasta el momento.

Por otro lado algunos autores nacionales durante esos años, se dieron a la tarea de realizar recopilaciones de literatura oral, entre estos investigadores se pueden mencionar a Jesús Aguilar Paz que en su libro titulado Tradiciones y Leyendas de Honduras “hace una recopilación de cuentos, leyendas, canciones de infancia y de amor, coplas, adivinanzas, además de relatos sobre la fundaciones de pueblos, descripciones de minas y tesoros escondidos, completando la obra con la vida cotidiana del hondureño, describiendo su modo de ser, sus costumbres y trabajos” (Salvador: 1993: 160). En su obra El Refranero Hondureño (1981) realiza un compendio de refranes nacionales comunes en el habla hondureña.

Pompilio Ortega publicó en 1946 Patrios Lares, “compilación de relatos folklóricos que ofrecen una visión de la Honduras mestiza, campesina de la región centro–sur–occidente del país” (Argueta: 1993: 117). Para el año de 1960 el folklorista Rafael Manzanares publica Por las sendas del folklore obra en la cual compila narraciones populares del interior Hondureño.

En 1970 aparece la segunda edición del libro Leyendas mayas en edición bilingüe inglés-español de Pedro Aplícano. En las palabras dirigidas al lector Aplícano dice “Este libro es una versión ampliada del anterior, todo el material que utilicé en él ha sido reelaborado; mucho de su texto ha sido reescrito y ampliado y otra buena parte ha sido reemplazado totalmente añadiéndole diez pintorescas y reveladoras leyendas que enriquecen el repertorio de la interesante tradición mayense que todavía circula como fluido sutil por las ruinas de las ciudades perdidas y por los derruidos despojos de los monumentos sepultados, para hablarnos del alma de una raza que realizó el gran esfuerzo de crear una magnífica civilización”.

Algunas de estas primeras publicaciones, realizadas por hondureños, son de carácter ambiguo debido a que no es posible establecer una fuente fidedigna de carácter oral, y parecieran más bien obras de una incierta creación literaria.

Según el Antropólogo Jorge Federico Travieso las primeras investigaciones de autores hondureños estuvieron a cargo de “literatos de vena costumbrista, o de investigadores de otras áreas con un interés en el folklore” (Travieso: 1991: 35). Inclusive en muchas de las recopilaciones o creaciones literarias inciertas no había una línea divisoria o mejor dicho una diferenciación entre las literaturas orales de procedencia indígenas y la literatura oral del resto de la población mestiza del territorio; además se etiquetaban a todas de procedencia de la cultura maya.

Martín Alvarado recoge en su libro Cantarranas en una segunda edición aumentada publicada en 1973 algunas leyendas y tradiciones de este pueblo, haciendo uso de su memoria.

En los años ochenta Cynthia Chamberlain, realiza una investigación sobre la religión de los garífunas, específicamente sobre la enfermedad del Gubida. Este trabajo fue publicado en la Revista América Indígena. En esta misma revista también fue publicado un artículo de Azzo Ghidinelli y Pierlone Massajoli denominado Resumen Etnográfico de los Caribes Negros (Garífunas) en Honduras.

El Dr. en antropología Rony Velásquez publica en la revista Yaxkin del Instituto Hondureño de Antropología e Historia algunos artículos sobre la etnia Misquita, tratando el tema del shamanismo. Y conjuntamente con Ferry Agerkop, los dos investigadores del Instituto Interamericano de Etnomusicología y Folklore (INIDEF) publican con apoyo de esta institución en el año de 1979, Miskitos Honduras. El libro proporciona información sobre: “ubicación geográfica, el grupo humano, el hábitat y vivienda, economía y alimentación, el calendario tradicional, organización social y política. El chamanismo y las creencias y prácticas relacionadas con la muerte… El rol de curandero… Discute en detalle los géneros musicales y sus orígenes: los autóctonos son los lamentos fúnebres cantados (inanka) que es el más característico de esta cultura y los cantos asociados a la práctica curativa del sukia. De origen europeo, pero plenamente asimilados a la cultura misquita son las rondas y cantos infantiles (pulanka). Los tiun o kitar láwana son canciones que cantan los jóvenes acompañándose con guitarra, de origen extranjero pero estilísticamente vinculados al género inanka. Y finalmente, los cantos religiosos, himnos, salmos y otros, introducidos en la época histórica reciente por la Iglesia Morava” (Cruz Sandoval: 1984:149-150).

Francisco Martínez Landero quien fue maestro de escuela en las aldeas tawahkas en el río Patuca, publicó en el año de 1980 el libro La Lengua y Cultura de los Sumus de Honduras, en el cual recopiló una serie de costumbres y creencias y además más de 360 vocablos y frases en lengua Tawahka con su equivalente en español.

En 1981 Medardo Mejía publica Comizahual: leyendas, tradiciones y relatos de Honduras.

Durante esta misma década, de los 80”, la Carrera de Letras de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras UNAH emprende proyectos de investigación de la tradición y literatura oral en Honduras, principalmente de las literaturas indígenas, trabajos que en su mayoría continúan inéditos, y de los cuales solamente se ha publicado La Tradición Oral Indígena de Yamaranguila en el año de 1989. Esta investigación fue realizada por un grupo de estudiantes tanto del área de lingüística como de literatura en el municipio lenca de Yamaranguila, departamento de Intibucá. “La preocupación de la Carrera de Letras por el estudio de la tradición y literatura populares marca la apertura de un nuevo rumbo en el estudio de la literatura nacional. Se trata de romper con esa vieja manera de pensar que se encuentra lo literario sólo en lo escrito; se trata también de recordar que el “buen dominio” de la escritura es una señal social; nuestro pueblo es analfabeto pero posee una literatura oral que no puede ser fácilmente despreciada con el mote de “folklórica”” (Presentación al libro Tradición oral indígena de Yamaraguial: 1988: 10).

Hasta la fecha los maestros y alumnos de la Carrera de Letras continúan realizando investigaciones sobre tradición y literatura oral, y lingüística con los diferentes pueblos indígenas y garífunas del país. Es importante mencionar entre algunas de las tesis y monografías sobre literatura oral que se han realizado en dicha carrera la llevada acabo por la Master en Literatura Latinoamericana Karla Herrerra, en el año de 1993 denominada Tradición oral chortí del municipio de Copán Ruinas, donde se recogen relatos sobre varios temas y realiza un análisis de los más importantes. Una importante tesis sobre Los Guancascos de Honduras (tradición de la etnia lenca) realizada por las Licenciadas Nolvia Ponce, Raquel Lobo y otras. Literatura oral Lenca de la Aldea de Guajiquiro, departamento de La Paz, realizada por la Licenciada Laura Martínez, entre otras.

La Universidad Pedagógica Francisco Morazán, antes Escuela Superior del Profesorado, ha realizado a través del Departamento de Ciencias Sociales con apoyo de estudiantes y profesores algunas investigaciones de las cuales se ha publicado Los pech (payas) una cultura olvidada en el año de 1986.

Continuando con la visión folklorista sobre la tradición y literatura oral autores como Mario Ardón Mejía emprende trabajos de investigación específicamente sobre literatura oral mestiza, recogida en sus obras Folklore Lúdico Infantil Hondureño (1986) donde encontramos adivinanzas, rondas, canciones y arrullos. El Paisanazgo (1) entre Ojojona y Lepaterique publicado en el año de 1987 en la revista América Indígena; Pedro Urdimales en la Tradición Popular 1990; Folklore Literario Hondureño publicado en el año de 1997 donde presenta una clasificación de las manifestaciones del folklore literario hondureño presentado en forma de prosa (cuentos, leyendas, mitos casos, perras y chistes) y en verso que lo encontramos en textos de teatro popular, pastorelas, juegos, rondas y cantos infantiles, arrullos y mimos, loas o alabados, décimas, adivinanzas, bombas, piropos, refranes, dichos y los conocidísimos testamentos de Judas; en 1998 publicó Cuentos folklóricos hondureños, una recopilación realizada a lo largo de diez años de esfuerzo.

El folklorista Jesús Muñoz Tábora, publica en 1987 Testimonios orales copanecos y en 1989 Historias de la tradición oral hondureña, pequeña recopilación de relatos de las etnias misquita, tawahka y garífuna producto de un trabajo de campo realizado en diferentes comunidades.

El antropólogo Lázaro H. Flores, rescata una serie de mitos, leyendas y ritos de la etnia pech, publicados en 1989 bajo el título Mitos, leyendas y ritos de los pech. Los guardianes de la ciudad de patatahua. Posteriormente en 1991 con la colaboración de Wendy Griffin publica Dioses, héroes y hombres en el universo mítico pech. “Los recopiladores hacen un intento por interpretar las narraciones haciendo un análisis comparativo con simbolizaciones análogas de las expresiones mitológicas de los vecinos ancestrales de los pech, los tolupanes, misquitos, tawahkas y nahuatl, etc. Este trabajo es un intento por reconstruir la historia del pueblo Pech, por rescatar sus héroes civilizadores, sus benéficos Dioses y la particular cosmovisión que como habitantes de la selva aun conservan y que se constituye en un mecanismo eficaz de sobrevivencia étnica” (Flores: 1991:9-12).

En el año de 1996 Lázaro Flores conjuntamente con Gerardo Velásquez, redactan Los chortí de honduras, apuntes etnográficos, donde se describe buena parte de la cultura de la etnia chortí, principalmente su organización social, la visión que se tiene sobre la muerte, procesos religiosos y una descripción de las principales ceremonias y ritos chortí como el Padrineo del Agua, la Bendición de los Granos, el Tzikin (ceremonia de los difuntos), los Atoleyos (ceremonia de rogación para la lluvia). Este trabajo aun no ha sido publicado.

En 1997 el profesor de educación media Adalid Martínez Perdomo, publica el libro La Fuerza de la Sangre Chortí, realizando un breve análisis sobre su religión.

Para fines de la década de los años 1990 la Secretaría de Cultura, Artes y Deportes, por medio del Instituto de Culturas Populares e Indígenas y bajo la dirección del antropólogo Jorge Federico Travieso realizan una serie de recopilaciones en la zona sur del país sobre literatura oral, costumbres y tradiciones mestizas, los resultados fueron publicados mediante una serie de cuatro libros, Por Cuantas Aquí en Choluteca, Por Cuantas Aquí en Nacaome, Por Cuantas Aquí en el Corpus y Por Cuentas Aquí en Valle. El proyecto tenía la visión de realizar recopilación de literatura oral a nivel nacional y por zonas geográficas, sin embargo por diversas razones solamente se logró realizar en la zona Sur del país.

En 1997, Crisanto Meléndez, publicó Adeija Sisira Gereum Aguburigu Garinagu, El enojo de las sonajas; palabras del ancestro, en el cual se hace un intento por recopilar información sobre etnomusicología garífuna; parte importante del libro radica en la recopilación de textos (principalmente letras de canciones) utilizados en los ritos y bailes garífunas como la parranda, punta, uanaragawa, garinagu.

En la década de los años 70 se funda en el Instituto Hondureño de Antropología e Historia la Sección del Etnología, el responsable de ésta hasta el año de 1992 fue el Antropólogo Fernando Cruz Sandoval quien estuvo encargado de la edición de la Revista Yaxkin a partir del número 2. “Hacia 1977 habían algunos valiosos trabajos de investigación que, por su mayor extensión, no podía publicarse en la revista Yaxkin” (Cruz Sandoval: 2002: 64), de modo que el Mtro. Cruz presentó la iniciativa de que se editaran en una serie llamada Estudios Antropológicos e Históricos. Hasta la fecha se han editado 12 cuadernos y muchos artículos de importancia como: Los Lencas de Honduras en el Siglo XVI de Anne Chapman; La Lengua y Cultura de los Sumos de Honduras por Francisco Martínez Landero; Etnología y lingüística en Honduras de George Hasseman; entre otros. Incluí esta información sobre todo para que las autoridades del IHAH valore la posibilidad de volver a abrir este espacio para publicación de estudios antropológicos e históricos.

Posteriormente al año de 1992 en la Sección de Etnología (IHAH) se realizaron algunas investigaciones de literatura y tradición oral, así como registros fotográficos. En 1997 se investigó después de muchos años el rito lenca sobre La entrada del maíz común en Yamaranguila, Intibucá y el rito La veneración de las santas ánimas que aún no estaba documentado, este es una compostura doméstica llevada a cabo el día de los muertos, la investigación fue realizada por el antropólogo Oscar Rápalo y mi persona, publicada en la Revista Yaxkin en 1997 y posteriormente en 1999 en la serie de libros Culturas populares centroamericanas: Nuestra cosmovisión: creencias, prácticas y rituales. Esta serie de libros publicados por la CECC Coordinación Educativa y Cultural Centroamericana ha abierto un espacio para la divulgación de la tradición oral de los países centroamericanos. Legado importante de esta sección, fue la participación en la elaboración de tres diagnósticos socio-cultural ecológicos sobre las etnias pech 1995, tawahka 1994 y garífuna 1994 a través del Programa Integral de Protección Ecológica y Rescate de la Herencia Cultural financiado por el PNUD-IHAH. Además esta sección contaba o cuenta con un archivo de documentos importantes, registro fotográfico y fonográfico sobre el tema. Del año 1997 al 2000 mi persona y el antropólogo Oscar Rápalo realizamos 4 investigaciones enmarcadas dentro del proyecto Industrias Tradicionales, recopilando información sobre la industria tradicional del maíz, la del cazabe, la del tabaco y la del dulce.
En 1992 se registra otro artículo que aporta a la temática de literatura oral, La conquista como símbolo en la literatura lenca publicado en la revista Paraninfo y escrito por el antropólogo Jorge Federico Travieso. Páginas de mi tierra (folklore triniteco) de José Dolores González (padre) fue publicado en 1999.
En el año 2001 la Secretaría de Cultura, Artes y Deportes llevó a cabo la primera etapa de un proyecto denominado Censo cultural de Honduras con el objetivo de inventariar las manifestaciones culturales vivas de las diferentes pueblos étnicos del país, fondos bibliográficos, bienes inmuebles, parques arqueológico, cultura contemporánea y a la vez realizar un diagnóstico de la situación de cada bien cultural. Se recopilaron más de 3,000 fichas entre ellas se encuentran las correspondientes a las manifestaciones culturales vivas de los pueblos indígenas, garífuna y mestizo, constatando una vez más la riqueza y variedad cultural del país. Durante la ejecución de dicho proyecto se recopilaron algunas narraciones orales mestizas principalmente de la zona occidental del país.

En la presente década se han publicado, Literatura y tradición oral tawahka, en edición bilingüe tawahka – español, editado por el Dr. Héctor Leyva, publicado en el 2002. Los relatos fueron recopilados en parte por los maestros en formación del Programa de Educación Bilingüe e Intercultural de la Etnia Tawahka (PEBIT) del Instituto Hondureño de Antropología e Historia, entrevistando directamente a los ancianos de las aldeas tawahkas, otros relatos son narrados por ellos mismos y en menor medida algunos son recopilaciones realizadas por los antropólogos Lázaro Flores y Jorge Federico Travieso. Cuentos y Leyendas de Honduras 2002 es una recopilación realizada a través de varios años por medio de un programa de radio que lleva el mismo nombre del libro y que actualmente se trasmite. Los relatos y las leyendas son de temas variados, éstos fueron redactados o contados por los mismos oyentes a lo largo de todo el territorio nacional; otra publicación es Etnografía del guancasco entre La Villa de San Antonio, departamento de Comayagua y Yarumela, departamento de La Paz, escrito por mi persona y publicado en la revista Bricolage, de la carrera de antropología de la Universidad Autónoma Metropolitana-Unidad de Iztapalapa en México; El guancasco entre Mejicapa y Gracias – una interpretación desde la antropología de la religión publicado en la Revista Ixbalam: Estudios culturales y literatura y escrito por el antropólogo Oscar Rápalo. La toreada de la danta investigación realizada por el licenciado Oscar Flores en la comunidad de Agalteca, aldea del municipio de Olanchito, Yoro, publicado en el 2005 y La danta que hizo dugú, recopilación sobre literatura oral de la comunidad garífuna de Masca y que es producto de un largo trabajo de recopilación (10 años), constituye la primera recopilación profunda de literatura oral garífuna que se publica en el país realizada por el licenciado Mario Gallardo y publicado por Secretaría de Cultura, Artes y Deportes.

Como puede apreciarse la mayoría de las publicaciones sobre la tradición y literatura oral existentes fueron realizadas entre las décadas de los años de 80´s a los 90´s, prevaleciendo en estas un enfoque folklorista. En resumen los registros escritos de la tradición oral de Honduras abarca unos cuantos títulos; estos títulos se han generado entre los años de 1930 al 2007, estamos hablando de un período de 77 años.

La mayor parte de los trabajos se queda en recopilaciones de literatura oral, pocos aportan análisis específicos literarios y/o antropológicos; perviviendo una visión folklorista de la cultura, es evidente en este recorrido contrastar que a la par de los estudios antropológicos, realizados principalmente por extranjeros, los “investigadores nacionales” fueron construyendo un folklorismo resistente. Los primeros trabajos de los hondureños que fueron etiquetadas de folkloristas y por ende de folklóricas a las manifestaciones culturales “estuvieron motivadas por una fuerte y sincera ansia de encuentro con lo “nacional” y lo “propio”, ansias que llevó en casos muy conocidos, incluso a la fabulación e invención de “elementos de la cultura hondureña” (Presentación a Tradición oral indígena de Yamaranguila: 1988: 10); esta invención sobrevive en nuestros días, pongo como ejemplo actual el montaje de una danza, dizque tolupan, que divulga cierto grupo de danza folklórico. Así en las librerías abundan los títulos que aluden al folklore hondureño, y esto no es que sea malo, sin embargo las fuentes primarias son dudosas o no existen, tampoco se evidencia una metodología que permita valorar la información. A pesar de lo anterior muchas de las publicaciones mencionadas en este artículo, son esfuerzos valiosos que están contribuyendo a crear condiciones para la realización de estudios específicos.
El anuario bibliográfico que publica la Biblioteca Nacional haciendo referencia a obras desde el año de 1998, hace 3 clasificaciones para registrar la tradición y literatura oral, en orden alfabético: antropología, folklore y literatura popular. Los pocos trabajos registrados en estos años se encuentran dentro de la clasificación folklore o literatura popular, evidenciado nuevamente los escasos estudios antropológicos y/o literarios sobre esta temática.
La mayoría de las publicaciones son esfuerzos personales, de personas interesadas en la temática y uno que otro de tesis de licenciatura o de doctorado. Las instituciones como la SCAD, el IHAH, la UNAH, UPNFM, y agencias de cooperación internacional también han aportado, unas en mayor medida que otras; sin embargo es necesario mencionar que ante esta situación hay otros elementos que contribuyen a valorar y estudiar la tradición oral en Honduras como la escasa existencia de especialistas en antropología, la falta de propuesta y apoyo de proyectos de investigación, la falta de medios de difusión como las revistas, y la falta de crear la necesidad en la población de que la cultura es parte fundamental para el desarrollo humano de los pueblos.
Siendo este un campo de investigación prácticamente virgen, las perspectivas analíticas se podrían abordar tanto desde la literatura como de la antropología; desde la literatura, para citar un ejemplo los trabajos del mexicano Carlos Montemayor cuyo aporte ha sido encontrar métodos de análisis de las literaturas indígenas partiendo de sus propias características y no desde la perspectiva del análisis literario occidental, en este sentido Montemayor valora desde esta perspectiva que las literaturas indígenas son vehículos formales de conocimiento, composiciones con sus propias características estructurales. Asimismo, desde la antropología se podrían hacer análisis de los relatos usando el método de la escuela estructuralista, es decir reducir los relatos a sus expresiones mínimas, relacionándolos paradigmáticamente, creando matrices de transformación y finalmente estructuras, el ejemplo en este sentido es el libro Mitológicas de Leví-Strauss. Igualmente desde la antropología simbólica es posible extraer de los relatos los símbolos (tomando en cuenta que el habla es uno de los medios fundamentales que tiene el hombre para simbolizar) y comprender de qué manera los relatos (mitos) se conjugan con los ritos para dar sentido de pertenencia e identidad de diferente naturaleza sea esta étnica, regional y local.
Desde la etnohistoria, disciplina de la antropología que pretende hacer una lectura antropológica de las fuentes históricas, se podrían abordar los relatos en los cuales se podrían evidenciar los sustratos de prácticas culturales prehispánicas, en el sentido de estructuras profundas, contrastando etnográficamente de qué manera estos sustratos culturales se manifiestan actualmente.

NOTAS

1. El paisanazgo es una variante del Guancasco.

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